En la segunda semana de febrero, después del temporal del fin de semana, tuvimos que desplazarnos de nuevo al Colexio Os Casais, del Ayuntamiento de Fene, para revisar las trampas para la procesionaria que habíamos colocado en 3 árboles.

Como sabéis, la procesionaria del pino, además de representar un peligro para estas coníferas, también lo constituye para las personas y animales, por el poder urticante de sus mecanismos de defensa.

Después de la revisión del estado de las trampas, comprobamos que una de ellas estaba seriamente dañada y se procedió a repararla.

Como veis, la trampa consiste básicamente en una barrera que se coloca a cierta altura alrededor del tronco y que intercepta el paso de la procesión de orugas. Esta barrera obliga a las orugas a dirigirse a una bolsa que colocamos a lo largo de la barrera.

Las revisiones que realizamos se aseguran del buen funcionamiento de la trampa, y en ellas recogemos los insectos capturados para proceder a su incineración.

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