Todo preparado para que nos piquen los mosquitos

Con el progresivo aumento de temperaturas propia de la época del año en la que estamos, y la humedad por las lluvias de las últimas semanas, no hay duda de que hay que esperar una proliferación de mosquitos, y lo que viene de la mano, de sus picaduras. Cómo protegernos de ellas pasará a ser una de las preocupaciones del verano.

No está de más tener en cuenta que, tal como se recoge en la revista Plagas Urbanas de la Asociación de Empresas de Control de Pragas, los confinamientos y la falta de atención a las labores de prevención de crecimiento de poblaciones, mantenimiento y limpieza de espacios naturales que se produjeron a raíz de la crisis sanitaria de la Covid-19, supusieron que determinadas especies de mosquitos llegaran a duplicarse en número.

picaduras de mosquitos

Algunas informaciones sobre las picaduras.

Diversos estudios científicos vienen señalando el papel que desempeñan el dióxido de carbono y el ácido láctico desprendido por el cuerpo humano en la atracción ejercida sobre estos insectos. De acuerdo con esto, se espera que piquen más, por ejemplo, a las personas adultas y a las embarazadas porque desprenderían más dióxido de carbono al respirar.

Un estudio publicado en la revista científica Journal of Medical Entomology encontraba diferencias en función del grupo sanguíneo, como otra de las características que influye en los picotazos. Pero hay muchos otros factores que están siendo estudiados.

Existe también literatura científica que señalaría que los colores rojo, gris y negro atraen más a los mosquitos que el amarillo, y que el verde los aleja. Las altas temperaturas son determinantes para atraer a los insectos y de hecho, gracias a su olfato identifican mejor las zonas más cálidas donde saciarse y dejar la picadura, que acostumbran a ser los tobillos y los pies.

Y de una forma más directamente con el contenido de este artículo, mencionamos una investigación realizada por la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres en el que se relacionaban las picaduras de los mosquitos con el olor corporal que desprendemos las personas, que ya apuntaba que algunos individuos pueden emitir una especie de «repelente natural» que actuaría como barrera frente a los insectos.

¿Es nuestra piel lo que hace que los mosquitos nos piquen más?

En esta linea, recientemente hemos tenido conocimiento a través de Gciencia, que ha traducido un artículo publicado en The Conversation por Madelien Wooding e Yvette Naudé, de los trabajos de un grupo de investigación de la Universidad de Pretoria al que pertenecen estas dos autoras. Pretenden dar respuesta a por qué los mosquitos prefieren a unas personas en lugar de a otras.

Esto puede ser muy importante desde el punto de vista personal, en lo que nos pueda ayudar a sufrir menos sus picaduras, pero sin duda podría tener un alcance incomparablemente mayor si nos ofrece conocimientos que nos permiten de una forma más eficaz combatirlos, especialmente en aquellas áreas donde representan un problema sanitario de primer orden.

En concreto, el grupo de investigación se planteó si existe alguna diferencia química entre la superficie cutánea de las personas que se consideraban a sí mismas atractivas para los mosquitos y las que no.

mosquito picando

Los resultados permitieron detectar diferencias entre ambos grupos, lo que abre dos posibles vías de investigación.

Por un lado, los compuestos químicos que más se asocian a los individuos que atraen a los mosquitos se podrían utilizar en cebos químicos con la finalidad de atrapar a los mosquitos en exteriores.

Y por el otro, se podría trabajar con aquellos otros compuestos más presentes en los individuos que menos interés despiertan para los mosquitos y elaborar con ellos nuevos repelentes.

¿Cómo te localizan los mosquitos?

Es ya más o menos sabido que los mosquitos que nos pican son los mosquitos hembra. Necesitan ingerir sangre para que sus huevos se desarrollen. La sangre contiene sustancias muy nutritivas diferentes de la fructosa que obtienen de las flores, como proteínas y grasas, necesarias para desarrollar su sistema reproductor. Dependiendo de la especie, los mosquitos prefieren la de un animal o la de otro, en función precisamente de ese valor nutritivo que pueda tener.

En el caso del mosquito común (Culex Pipiens) el mayor éxito reproductivo lo encuentra picando a pájaros, pero ello no evita que nos pique también a los humanos, con los que convive.

Así pues, la primera tarea de los mosquitos hembra es localizar al individuo al que picar.

Los mosquitos están en entornos complejos repletos de distintas señales o estímulos. Parece que inicialmente se vale de una extensa variedad de señales, como el dióxido de carbono o las pistas visuales.

A partir de ahí, el mosquito hembra se guía por las señales de calor y humedad que rodean al o a la ‘hospedadora’. Por último, será el olor corporal el que influye en la decisión a quién y dónde picar. Según informaciones publicadas en La Vanguardia, en el que se hacen eco de una investigación desarrollada por la Universidad Internacional de Florida en Miami (EE.UU.), los mosquitos poseen un receptor olfativo de señalización en sus antenas con el que detectan el olor humano. Este receptor, llamado IR8a, responde a componentes volátiles que integran el olor corporal, entre ellos el ácido láctico, por ejemplo, presente en el sudor. Y es crucial para dirigir al mosquito hacia un huésped del que alimentarse. Estas señales químicas presentes en la superficie de la piel y empleadas para la comunicación dentro de una especie se denominan semioquímicos.

La razón por la que los mosquitos prefieren a unos individuos frente a otros reside, justamente, en los distintos semioquímicos encontrados en la superficie de la piel humana.

mosquito

Tal como se indica, la complejidad de nuestra piel representa un auténtico desafío para los análisis químicos, pues existen más de 500 compuestos cutáneos. Y hay muchos más químicos que aún no se conocen.

En la actualidad empezamos a conocer los semioquímicos de los mosquitos e incluso vamos averiguando posibles mezclas semioquímicas. Se sospecha que algunos químicos podrían estar operando juntos para atraer o repeler a los mosquitos.

Detectaron compuestos volátiles y semivolátiles (aquellos que los mosquitos utilizan para encontrar a su hospedador humano y navegar por él) de una amplísima variedad de químicos (69 en total) y se llegó a la conclusión de que son estos los que dan lugar a las diferencias que existen en los perfiles químicos de la superficie de la piel.

¿A quién picar?

El grupo de la Universidad de Pretoria se propuso también investigar el último paso que dan los mosquitos en su proceso de búsqueda de una víctima: cómo aterrizar en el hospedador adecuado y, acto seguido, regalarle una picadura.

A este respecto se han conseguido identificar 20 compuestos implicados en la picadura final de los mosquitos. Estos compuestos atrayentes o repelentes que se han identificado podrían resultar útiles con vistas a futuros programas de control de vectores de la malaria, y en general, en los sistemas de control de mosquitos. Por tanto, es preciso seguir realizando más estudios biológicos para probar dichos compuestos en mosquitos hembra.

¿Qué podemos hacer mientras para protegernos de las picaduras?

Hay algunos conocimientos prácticos que sí tenemos y que pueden contribuir a que tengamos menos problemas con las picaduras.

Lo primero, es impedir que los mosquitos entren en la vivienda, para lo cual puede ser útil la utilización de mallas en ventanas y sistemas para puertas, las cuales han de mantenerse cerradas.

Los mosquitos descansan en lugares oscuros y húmedos, como debajo del fregadero, en duchas, debajo de muebles o en el lavadero, y los mosquitos que entran en casa pueden poner huevos en el interior. Así pues es recomendable que una vez a la semana, se vacíe todo artículo en el que se acumule agua, como floreros o platillos de macetas, para eliminar los huevos y las larvas que pudiera haber. Las larvas son acuáticas y una poca agua acumulada les resulta suficiente para completar su etapa larvaria.

pantano donde proliferan mosquitos

Hay que prestar atención al sudor, especialmente al presente en ropa húmeda y ajustada, así como al calzado que no transpira. Y también al hecho de que el ejercicio físico, además de sudor, aumenta la producción de ácido láctico, por lo que convendría no hacerlo cerca de la noche, pues estos mosquitos son nocturnos.

Por último, la protección de las partes del cuerpo que queden expuestas, particularmente aquellas de piel más fina.

Se sabe que con viento fuerte los mosquitos tienen más problemas para volar: el uso de ventiladores en cierta medida podría ser de ayuda.

Para finalizar, los difusores eléctricos que se colocan en las habitaciones parecen tener también cierta eficacia, así como algunas lociones repelentes.

Puedes encontrar más información sobre los mosquitos en Galicia aquí

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