Las velutinas reinas y la formación de nuevas colonias

Las avispas reinas, únicas hembras fértiles de la colonia, emergen de su letargo hacia finales de febrero o principios de marzo, dependiendo de la temperatura exterior y del rigor del invierno. De hecho es en las zonas más templadas donde antes se encuentran avispas fundadoras. En las áreas más frías del interior, se detectan más tarde. 

En esta época del año, en la vida de la avispa velutina, las protagonistas son las jóvenes reinas que se recuperan del invierno para la construcción del nido primario. Lo hacen de una forma escalonada, en lo que no deja de ser una estrategia de adaptación y supervivencia de la especie.

Estas jóvenes reinas, antes de abandonar el nido para pasar el invierno, se alimentan de las larvas y de regurgitaciones de obreras, para aumentar los niveles de reservas de grasa necesarios para pasar la estación. Son estas las únicas que sobreviven en invierno.

Para convertirse en futuras reinas fundadoras han de haber sido fecundadas con éxito durante el otoño por los machos, si bien también habrá reinas que no hayan sido fecundadas, por haber sido sorprendidas por la llegada del invierno o debido a la ausencia de machos. En este caso,  podrán iniciar un nuevo ciclo pero el nido no será viable, ya que toda la descendencia estará compuesta por individuos machos. 

Las fundadoras pasan el invierno en solitario o en grupos de varios individuos, resguardadas de las inclemencias del tiempo y de los depredadores. Lo hacen en troncos de madera, en agujeros realizados por larvas de otros insectos, entre la hojarasca del bosque, debajo de tejas, en agujeros en el suelo etc. 

En pleno invierno las fundadoras no tienen actividad, y su metabolismo se reduce para poder sobrevivir a las duras condiciones. A este fenómeno se le conoce como diapausa

Muchas no sobreviven a esta época, por la acción de enfermedades (provocadas por hongos), accidentes y/o los propios depredadores.

Cada fundadora, sola, comienza la creación de una nueva colonia en cuyo nido habrá una sola reina. Para ello se alimenta de líquidos azucarados, néctares, normalmente de plantas que estén florecidas en la época: sauces, camelias, etc. Al tiempo le proporciona soporte físico a su progenie.

Este nido temprano siempre se encuentra en lugares protegidos, tanto de las inclemencias del tiempo como de posibles depredadores. Pueden estar en edificios o construcciones humanas, chabolas, tejados, ventanas, dentro de almacenes, casas, colmenas vacías etc.  o en zonas forestales resguardadas (arbustos, debajo de la tierra…). 

Se trata este de un nido de pequeño tamaño, y al inicio es una especie de paraguas, abierto al exterior, con unas celdillas para los primeros huevos de obrera. En ellas la reina deposita 3 o 4 huevos. En los siguientes días, la reina añadirá varias envolturas que protegen al “paraguas”, y deja una entrada en la parte baja del nido. 

Estos nidos son muy parecidos a los del avispón europeo, vespa crabro, y unicamente la identificación de sus moradores permite distinguirlos.

Son momentos delicados para la futura colonia, pues el nido es muy vulnerable.: la propia reina es la que sale a recolectar celulosa para formar el nido y alimento, con el riesgo que esto supone. La mayor causa de muerte de una colonia es precisamente por falta de reina (bien por abandono o por muerte). Así pues, muchos nidos iniciados en esta época no continúan su desarrollo. 

Transcurridos entre 4 y 8 días de la puesta de los primeros huevos emergen las larvas. Son carnívoras, por lo que la reina caza insectos, los trocea y se los da a sus crías.

larvas de asiatica en la mano

 

En unos 30 días, las larvas se convierten en las avispas obreras del nido, que se dispondrán a ayudar a la reina en los trabajos del nido nada más nacer: esto es, cazar alimento para las larvas, cuidarlas, limpiarlas, alimentarlas, ampliar el nido, defenderlo de intrusos, mantener la temperatura adecuada en el interior, etc.

Será hacia finales de abril o principios de mayo que se puede ver la primera generación de obreras, las cuales serán de pequeño tamaño en comparación con las futuras, debido a que el alimento que consiguen tan reducido número de fuerzas será escaso. Además el nido en estas circunstancias no puede ofrecerles unas condiciones óptimas de temperatura.

Atendiendo a su morfología, las reinas y las obreras son indistinguibles al ojo humano. 

A medida que el nido crece, más obreras se encargan del cuidado de las larvas. De este modo, irán logrando progresivamente ver aumentado el tamaño de los individuos.

Un detalle no siempre conocido es la alimentación la realizan, al igual que las termitas, por trofalaxia. Es decir de boca a boca. Los aparatos bucales de los insectos entran en contacto y traspasan entre ellas nutrientes, tanto entre adultos como entre adulto y larva.

Con el paso de las semanas, los individuos que trabajan a favor de la colonia se irán viendo multiplicados. 

La reina saldrá cada vez menos del nido, pues ya no es necesario, hasta que deja de hacerlo, dejándoles todas  las labores del exterior a las obreras. 

Las reinas de velutina y la importancia del trampeo

trampa avispa asiatica

Como vemos, las jóvenes reinas son decisivas en la formación de nuevas colonias. Y es que no hay que olvidar que la función de la reina es la de poner huevos (generar nuevos individuos), pero también producir feromonas de cohesión y regulación de las actividades dentro del nido. 

Según las estimaciones disponibles cada nido produce entre 200 y 500 reinas. 

De esto se deriva la gran importancia que adquiere el trampeo de reinas en estas semanas de  para reducir las posibilidades de proliferación en la zona de la avispa asiática.

trampas velutina

 

velutina en la trampa

 

Son innumerables los lugares en los que podemos encontrar información sobre cómo podemos confeccionar trampas con apenas coste económico: 

 

https://www.eidolocal.gal/es/vespa_velutina

https://www.campogalego.es/claves-practicas-para-el-trampeo-de-reinas-de-avispa-asiatica-en-primavera/

Los nidos de avispa asiática

Lo más habitual es que a partir de junio se trasladen a un nido que llamamos secundarios. En ese momento la colonia puede alcanzar el centenar de individuos. 

Estos nidos secundarios son los que nos resultan ya muy familiares. Normalmente los sitúan en lugares altos, seguros y que les permita ir ampliándolo a medida que aumenta el número de huevos, larvas, ninfas y obreras  (ramas de los árboles, aleros de tejados, etc.). Si bien en otras ocasiones, cuando el primario se encuentra en un lugar adecuado para seguir con el crecimiento de la colonia las avispas no construyen el secundario y permanecen en el lugar original, construyendo en torno al original.

nido de velutina

De la construcción del nido secundario se encarga una parte de las obreras del nido primario. En este caso, directamente construyen un nido de unos 20 centímetros y con varios cientos de celdillas para los huevos. La operación se sucede durante el día, pero les llevará varias jornadas. Así, al anochecer se retiran al nido primario, y el nuevo nido permanece sin habitantes, hasta que a la mañana siguiente reanudan la tarea 

Cuando finalizan la construcción todos los insectos adultos, incluida la reina, se trasladan al secundario.

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